martes, 28 de mayo de 2013

Semillas al viento (Parábola primaveral sobre la educación)


Estalla la primavera. Nunca, como ahora, me había asombrado tanto esta profusa floración. Conduzco por los olivares, antaño resecos, y los veo iluminados de un renovado verdor. La Vega del Tajuña, que hoy recorrí, aparece tapizada de brotes esmeralda y los árboles junto al río se alzan hacia el cielo empujados por savia nueva. 

Hay tantas flores este año que no puedo evitar sacar el móvil y fotografiar esta nevada floral  donde los tibios pétalos perfumados sustituyen a los helados copos invernales. ¿De dónde salieron tantas flores? ¿Dónde estaban por millones las semillas que faltaron otros años?

Las semillas estaban ahí. Lo sé. Año tras año se lanzan por millares al viento. Muchas se pierden en el laberinto de los vientos. Otras mueren desecadas sobre las piedras. La mayoría no crecerá porque les faltará el agua necesaria. Pero algunas, las afortunadas, las privilegiadas por la lluvia; desplegarán sus estructuras vegetales y abrirán su sombrilla floral sobre la tierra desnuda inundándola de color. Las semillas perdidas, las olvidadas, las insignificantes... estaban ahí y, cuando se dieron las condiciones precisas, alumbraron una explosión de corolas estrelladas.

No dejo de pensar en esta metáfora vegetal. Así veo yo la educación: miles de pequeñas iniciativas, acciones aparentemente irrelevantes, mínimas observaciones.... son semillas al viento. Muchas ni siquiera son apreciadas, la mayoría caen en el olvido, otras no encuentran el terreno adecuado; pero algunas permanecen enterradas en el alma del niño y un día florecen. 
 
Recuerda, querido maestro, aunque ya cansado no llegas a soñarlo: todo lo que hagas permanece. Cada pequeño esfuerzo, cada gesto, cada granito de amor... Nunca se sabe quién lo recordará, a quíén le cambiará la vida, quien lo ha valorado en secreto... Puede que durante años, apenas germine una flor... pero cuando las condiciones sean óptimas una risueña primavera sonreirá a tus esfuerzos... Te será entonces revelada la potencia generadora de la educación.

Mira el campo. Millones de flores blancas. El año pasado, mucho más seco, apenas aparecieron y este es un delirio de pétalos blancos. Hay que perseverar en las pequeñas lecciones de cada día. Llegará el momento en que florecerán y aquella primavera será hermosa.

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