sábado, 30 de abril de 2011

Juegos lectores 14: Salto de caballo

Siguiendo los movimientos del caballo en el ajedrez busca el mensaje escondido en el tablero. Se trata de  una sencilla adivinanza.

CONCURSO:
Si logras ser el primero en encontrar la adivinanza del juego y escribes la respuesta correcta en un comentario del blog recibirán un premio. No olvides poner tu nombre y curso para que podamos entregártelo.

jueves, 28 de abril de 2011

Juego lector 13: Mensaje secreto.

Parece imposible descifrarlo pero trazando unas cuantas líneas lograrás leer el mensaje.
¿Te atreves a intentarlo?

miércoles, 27 de abril de 2011

Ana María Matute: de niña infeliz a viejecita feliz.

Ana María Matute recibirá hoy, miércoles 27 de abril, el Premio Cervantes 2010. Esta autora ha construido un universo de seres vivos, de seres sin pedestal, al que tanto ella como sus obras también pertenecen. Quizás porque, según ella misma confiesa, nunca fue una niña feliz, una gran parte de los protagonistas de sus novelas y cuentos son niños y adolescentes desamparados, solitarios o extraviados que buscan una manera de romper el cerco de tristezas sin fin en el que son encerrados por la sociedad de los adultos.

Perfil en blanco y negro:

La Matute es mala y perversa, parece una bruja; cuenta historias de niños que mienten, de reyes soberbios y vanos, de cobardes y perezosos que merecen castigo. La Matute es buena y deliciosa, parece un hada, una abuelita sonriente y bondadosa de cabellos blancos; los niños se reúnen alrededor de su falda y ella les habla de lugares mágicos, de sueños posibles, de premios y recompensas, del rayo de Luna que alberga en los ojos. La Matute asusta, amenaza con el augurio de una vejez gris y anodina, con el olvido invitable y el conrazón endurecido, la congoja inefable, la emoción amarga. La Matute promete la alegría constante, la belleza eterna, los juegos que no terminan y en los que nadie pierde, el bienestar perpetuo, el infinito viaje.


Una autora de 5 años:

A los cinco años, la Matute ya lo había escrito todo y aún no había escrito casi nada. En Cuentos de infancia, Ana María recupera un brevísimo texto, El duende y el niño, apertura de un cuaderno titulado Fantasías, que quizás habría de considerarse su primer libro:

Clic para ampliar

Algunos enlaces para conocerla mejor:



Algunos de sus cuentos:

PARA LEER
PARA ESCUCHAR

Jesús Marcial Grande

sábado, 23 de abril de 2011

El gran Forges: Humor de libro en el día del libro.




Farenhait 451: Una película de libro.

 

Farenhait 451 es la temperatura a que arde el papel (233º C, para que nos entendamos). Es también el título de una asombrosa película de Francois Troufaut, director francés del movimiento cinematográfico "La Nouvelle Vage" que ha proporcionado películas muy interesantes. Está basada en una novela del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury.
El relato nos situa en una sociedad del futuro (hoy se quedaría en pasado, la película tiene sus años...) donde el acceso a los libros está prohibido siendo delito su posesión y lectura  e incinerando todos los ejemplares que son encontrados. 
La quema de libros es una barbaridad muy repetida en la historia de la humanidad.  Aquellos que quieren imponerse a los demás saben muy bien el poder que otorga a la persona la información, las ideas y los derechos que los libros transmiten. Por eso son sus peores enemigos y por eso intentan destruírlos. Recordad la biblioteca de Alejandría arrasada por las llamas por lo que representaba; la quema de libros de nuestra "Santa Inquisición", para que los cristianos "no aprendieran" otras ideas que no interesaban; las hoguera públicas en Alemania en época del nacismo con libros críticos; el incendio de la biblioteca de la Abadía en "El nombre de la rosa"... (todos estos casos tienen escenas en el cine memorables).

Hoy, en el día del libro, queremos dejar constancia de la importancia de este invento que inauguró la historia (redordad: el invento de la escritura hace unos 7000 años, marca el fin de la Prehistoria y el inicio de la Historia).

Os lo recuerda este pequeño escriba, oficio milenario antes privilegio y hoy derecho y deber de todos.
¡Contra la intolerancia: leamos libros!

Jesús Marcial Grande

miércoles, 20 de abril de 2011

Viajes literarios (2)

 Viaje a la Alcarria:
Mi propio camino hacia las Tetas de Viana.
(2)


Las dos Tetas son casi exactamente iguales vistas desde el norte, quizás
la de poniente sea algo más alta. Tienen forma de cucurucho cortado antes
de la punta y terminan, cada una, en una mesa de bordes rocosos y cortados a pico que deben ser difíciles de escalar. (A la Teta de Oriente no puede subirse. Quizás los más jóvenes del pueblo sepan de alguna grieta por la que trepar entre las paredes de piedra. Los simples viajeros nos quedamos con las ganas de intentarlo... la Teta de Occidental tiene habilitada una escalera metálica -en tiempos fue de madera- que permite una fácil y segura ascensión en el último tramo, el más difícil)
A partir de este punto nuestros caminos divergen. Camilo José Cela rodea la teta por su ladera este buscando no ganar altura  y dando un largo rodeo llegar a Viana. Yo me desplazo hacia el oeste para enfrentar ambas tetas por el centro, subiendo por la canal de su pecho, bien resguardado del sol por la sombra de su escote tejido de encinas, quejigos y sabinas. La pista, a la altura de unas peñas, se abandona por un semioculto sendero zigzagueante que, en fuerte ascensión, nos deja exahustos en lo alto de un collado. Allí acaba la senda SL-1 y enlaza con la SL-2 que viene desde Viana trazando blancas eses sobre la espesura. En el costado de la izquierda, a la sombra de una encina de buen porte, puede uno recuperar el resuello e instruirse sobre los habitantes del cielo de la Alcarria gracias a un  cartel que informa al visitante.
Por el otro lado comienza la animada ascensión a la teta de occidente, la única accesible. El camino, acostado a las pétreas paredes calizas, ofrece unas vistas inmejorables de Viana y su hermoso valle.
Poco antes de la escala que nos llevará a la plataforma de la cima, otro cartel nos informa de la historia de estos dos cerros singulares. Es curioso enterarse de que los árabes las llamaban Al-qual-atian ("Los dos castillos") o que su alta cima,  una superficie circular de 300 m. de diámetro y 1133 m. de altura; fue en tiempos, cuando se formó en el Terciario, el fondo de un inmenso lago que cubría casi la mitad de la Península Ibérica. De aquellos detritos fluviales acumulados aquí han salido estos conglomerados calizos cuyos cantos desmenuzados han torturado mis pies en la travesía. 
 El rio Tajo ha sido el escultor de estos senos naturales.  Con sus aguas por cincel ha tallado estos conos magníficos en medio del paisaje de la Alcarria. Desde sus alturas se divisa toda la región: se ven al oeste los puertos de Guadarrama, al este la Serranía de Cuenca y al noroeste el Moncayo y otras altas montañas más lejanas aún, siendo inmenso el terreno que por todas partes se descubre y apreciándose en su lejanía, varios pueblos en todas direcciones, entre ellos Trillo y Viana con toda claridad. Su posición estratégica dominando las entradas y salidas del Tajo, el Tajuña y el Guadiela y gran parte de la provincia de Cuenca ya llamó la atención de todos los pueblos invasores de la península. Hoy en día, aparte del turismo, no tienen otra finalidad que servir de atalaya sobre la central nuclear de Trillo, cuyas torres de refrigeración de más de un centenar de metros lanzan al aire penachos de vapor. Una sombra recorre nuestros pensamientos al pensar en la central de Fukushima, de triste actualidad. Hace tiempo, cuando estos parajes, solo eran hollados por pastores, aquellos tenían la costumbre de subir a hombros las ovejas enfermas a la cima y abandonarlas allí algunas semanas. Si la oveja sobrevivía se aseguraban de que la enfermedad estaba curada y de paso, caso de enfermedad contagiosa, protegían al resto del rebaño. La anécdota me la contó Julio, antiguo compañero cuyo abuelo fue pastor en estos parajes y dudo que muchos la conozcan.
Subir por la escalera de hierro, con arcos protectores para evitar caídas por descuidos o vértigo, es excitante. Y al llegar arriba, tras unos peldaños excavados en la roca, aparece la cima, ligeramente abombada, cubierta de hierba, brillante por el sol, tibia del aire que la acaricia. 
Empiezo un recorrido perimetral deteniéndome en las cavidades de su borde sur, interesantes refugios para un día de tormenta. En el extremo este, un saliente nos asoma a su compañera gemela. Allí, una heróica encina ofrece su sombra al viajero que se tiende a su lado y contempla largamente el paisaje. Minutos después abre su mochila, saca su cantimplora y bebe agua lentamente, agua aún fresca al viajar protegida por un aislante. A continuación mordisquea una dulcísima manzana mientras se siente el rey del mundo. Media hora despúes lee el resto del capítulo de su libro. Repasa el paisaje queriéndo pintarlo en su memoria.  Pasada una hora, recoge su equipaje ligero y termina la ronda por el lado sur.

Al llegar a la vertiente, el viajero se encuentra ante una vista hermosa al
principio y un poco desolada, más allá.
Del atajo empiezan a salir caminos, algunos casi borrados. La mula anda
con cuidado, con mucha atención, y a su pisada ruedan, a veces, las
piedras. A mitad de la ladera, bajando, está la fuente del Pilón. Al viajero le
hubiera gustado refrescarse un poco. El calor aprieta ya y Quico y el viajero
van sudando gordos goterones por la cabeza.
—¿Nos lavamos un poco?
—Espere usted, ahí abajo está la fuente de San Juan, que es mejor.
Poco después aparece, escondida entre unos árboles, en un recodo del
sendero, la fuente de San Juan. El viajero se refresca, desnudo de medio
cuerpo y después se pone al sol a secar. Quico se ha mojado los brazos y la
frente.
—El agua es muy traidora; a veces coge uno lo que no tiene.
(El agua es un don negado en el camino. Hay que llevarla. Si hay fuentes, no son conocidas. En las dos horas y media de marcha, no habrá manera de beber más agua que la que llevemos. Quizás en abril aún mane de algún escondido manantial, que lo dudo; pero en agosto...)
Las Tetas, desde el sur, son mucho más feas, aparecen desgarbadas,
deformes, como torcidas.
La mula, descargada del equipaje, muerde los helechos de la fuente.
Pasan muy altas unas avutardas, un grupo de seis o siete. Croan las ranas,
y las lagartijas, que asoman, extrañadas, por los huecos de las piedras,
miran un momento y huyen veloces después.
Bajando por un barranco llega el viajero a Viana de Mondéjar, un pueblo
color amarillo recostado sobre un monte romo, casi negro.
El viajero no entra en Viana, se queda a las puertas, comiendo con Quico
a la sombra de un grupito de álamos escuálidos que hay a la orilla del
Solana, un riachuelo casi sin agua que viene arrastrando su miseria desde la
sierra de Umbría Seca.


Sin agua va el arroyo,
sin casta el toro,
sin sombra crece el chopo
color de oro.
Bajo las Tetas duermen,
cada mañana,
las casas de Viana,
color de plomo.

Después de comer, el viajero, que ha vuelto al terreno llano, despide a
Quico y a su mula Jardinera, se echa a la sombra y se tapa los ojos con el
sombrero. Poco más tarde está profundamente dormido, con un sueño
suave, fresco, confortador.

La vuelta se hace más rápida y llevadera que la ida. En apenas una hora estoy en las cercanías de Trillo. Allí un letrero me señala que estoy en la Ruta de La Lana, uno de los Caminos de Santiago  que se superpone gran parte del recorrido al trayecto realizado. Una indicación me informa que estoy a 734 km de Santiago de Compostela. Se presentan ante mi memoria entonces otros caminos, todos los caminos que recorrí: Caminos de las estrellas (Ruta de la Plata, Camino Francés, Camino Primitivo),  Caminos del agua (Canal de Castilla), Caminos de Montes (rutas de Gredos), Caminos de miel (este de la Alcarria que aquí termino con dulce sabor...).
  

FIN
Jesús Marcial Grande & Camilo José Cela18 de abril de 2011

Ver otros caminos de Jesús Marcial Grande

martes, 19 de abril de 2011

Viajes literarios (1).



 Viaje a la Alcarria:
Mi propio camino hacia las Tetas de Viana.

(1)


Vivir en Guadalajara tiene la ventaja de poder realizar un recorrido literario de primera. Se trata de experimentar personalmente alguno de los capítulos del estupendo libro de viajes: "Viaje a la Alcarria" de nuestro Nobel Camilo José Cela.

Así que 64 años después, antes de que escape abril, busco el libro de bolsillo, me equipo apenas con una vieja mochila, agua, una manzana y me acerco en coche hasta Trillo a una hora de distancia. La idea es alcanzar la cima de una de las mamblas  siguiendo en lo posible la ruta del autor. Y en el camino, aprovechando los descansos, realizar la lectura de este tramo.

 
VII
DEL TAJO AL ARROYO DE LA SOLEDAD
El viajero se levanta a las seis. Está amaneciendo. El viajero ha descansado bien, ha dormido toda la noche de un tirón. Se lava, se viste, dobla su manta, se echa el morral al hombro y sale. Martín, que se ha despertado, le saluda:
—Buenos días.
—Buenos días, ¿qué tal se ha descansado?
—Bien, ¿y usted?
—Bien también, ¿no se levanta?
—Pues no, todavía no, ¡como voy en bicicleta!
—Claro.

Llegado a Trillo encuentro el pueblo en obras. No apetece ver así la magnífica cascada de Cifuentes “es una hermosa cola de caballo, de unos quince o veinte metros de altura, de agua espumeante y rugidora” , ni el Real Balneario, ni la casa de los molino, ni la monumental iglesia parroquial... además llevo prisa. Paso el puente sobre el Tajo y sigo de frente por la calle de la Viana que, en continua ascensión, me lleva a las afueras del pueblo. Dejo el coche al final de la empinada calle, poco antes de las pistas de motocros.
A la puerta está Quico, con la mula, esperando al viajero. Quico es un muchacho fuerte, muy lavado y muy peinado, que lleva una camisa limpia, una camisa inmaculada. La madre de Quico se ha levantado a preparar al hijo y a hacer el desayuno al viajero.
La mula de Quico se llama Jardinera, y es castaña, joven, no muy grande; parece una mula de buena clase.
El viajero y su compañía cruzan el Tajo y se meten por un sendero de cabras que sube al montecillo de la Dehesa. Quico le explica al viajero que, según dicen, el monasterio de Óvila se lo llevaron los americanos piedra a piedra, antes de la guerra civil. (Lo que queda de este monasterio está, hoy en día, al otro lado del río en una finca privada, entre las poblaciones de Trillo y Carrascosa de Tajo. Acaso pudiera verse desde lo alto de la Silla del Caballo, excelente mirador, pero hay que tener muy buena vista, desde luego.  Investigando un poco uno se puede enterar de que, efectivamente, su definitivo fin le llegó en 1931. El Estado se lo vendió a Fernando Beloso en 3.000 pesetas quien, pocas semanas después, se lo vendió al representante en España del magante de la prensa norteamericana Willian Randolph Earst (El famoso "Ciudadano Kane" de la película de Orson Wels) por 85.000 $, el cual siguiendo los consejos de su asesor artístico en España, Arthur Byne, decidió comprarlo y, desmontado, trasladarlo a California para instalarlo en la gran mansión de San simeón (la fabulosa "Xanadú" de la película) en la costa californiana, como un elemento más de su enorme colección de piezas artísticas españolas. Las tareas de desmontaje se iniciaron enseguida, siendo numeradas sus piedras, y trasladadas hasta San Francisco, donde tras ser desembarcadas, y tras muchas complejidades legales, quedaron en su mayoría dispersas, deterioradas y olvidadas en los jardines y almacenes del Golden Gate Park de la ciudad de San Francisco, siendo instalada solamente la portada manierista de su iglesia en una sala del De Young Museum de ese parque californiano, donde aún resuenan, -bien que diluídas en el sabor agridulce de Frisco- los ecos cisterciense de la alcarreña abadía de Ovila.)
En el monte de la Dehesa la vegetación es dura, balsámica, una vegetación de espinos, de romero, de espliego, de salvia, de mejorana, de retamas, de aliagas, de matapollos, de cantueso, de jaras, de chaparros y de tomillos; una vegetación que casi no se ve, pero que marea respirarla. No hace todavía calor aunque el día se anuncia bueno. El aire es transparente.
(Cuando leo esta descripción me descubro. Nunca fui capaz de aprender los nombres de estas especies silvestres que, de tan familiares, no se repara en su nombre, en su rotunda sonoridad)
El Tajo, que de cerca es un río turbio y feo, desde lejos parece bonito, muy elegante. Viene haciendo curvas y se ve desde muy lejos, siempre rodeado de árboles. La leprosería aparece a su orilla en primer término. La forman varios pabellones grandes y alguna que otra casa más pequeña. (Actualmente es el Hotel de cuatro estrellas Carlos III, también se rodaron en los alrededores algunas escenas de la bellísima película "El rio que nos lleva", basada en el libro de José Luis Sampedro) Quico le explica al viajero lo que van viendo: esto es esto, esto es aquello, esto es lo de más allá. Después sonríe para decir, con la mirada triste:
—Pobre gente, ¿verdad?
—Sí...
—Poca suerte han tenido éstos, ¿verdad?
—Sí...
A los pies del viajero, del lado de acá del río, va la carretera de Azañón y de Peralveche y del Recuenco.
—Por ahí también se va a Viana y a La Puerta y a los baños de Mantiel.
—Y por aquí.
—Sí, por aquí, también. Por aquí hay un atajo que lleva todo derecho
hasta Viana.
El viajero quiere aprovechar la fresca, y el que la mula lleva su morral, y
camino seguido, sin pararse o parándose muy poco, sólo unos instantes, de
tarde en tarde, para mirar el paisaje.
Marchando por la Entrepeña el viajero ve una hermosa decoración, una decoración teatral de grandes piedras abruptas y peladas y de árboles
muertos, partidos por el rayo. (Lo que Cela parece describir es la llamada Silla del Caballo, paso rocoso que se eleva sobre una colina y domina buena parte de los alrededores) Una rapiña vuela con su gazapo (más de un conejo espanté yo también a mi paso)  entre las garras.
Al salir al terreno llamado de la Fuente de la Calinda, aparecen erizadas,
violentas, las Tetas de Viana.
El viajero se siente poeta y tira de lápiz.

Por las Tetas de Viana,
el mulo, el paisaje y yo.
Son las seis de la mañana.
Silba un jilguero en la rama
de la zarza. Se quedó,
de pie sobre la solana,
una liebre casquivana
viendo la estampa pagana
del mulo, el paisaje y yo.
Son las seis de la mañana
en mi reló.
(Lo de las seis de la mañana está muy bien. En este lugar, a mí, me dan las 11 y el sol aprieta. Menos mal que el trayecto, la mayoría por la senda SL-1 transcurre entre bosquetes de encinas.De liebres nada. O puede ser que la hora es avanzada y su horario laboral sea en torno a la madrugada. O quizás, el viajero actual, es descuidado y avanza tropezando ruidosamente.)
Un lagarto inmenso, un lagarto verde, amarillo y rojo, sale huyendo desde los mismos pies del viajero (lagartos aparecen muchos, corretean las piedras de antiguos parapetos que flanquean el sendero, pero son verdigrises y pequeños, ¿será que la central nuclear está afectando a la fauna?).

 La Fuente de la Calinda es un monte bajo y pedregoso, con mucha caza.
Una bandada de perdices levanta el vuelo, raso, torpón, de pájaro poco
fogueado, a poco pasos del grupo.
Quico y el viajero hacen el primer alto, echan un trago, fuman un pitillo y
charlan.
—Aquí mataron una vez a uno.
El viajero piensa que el sitio está bien elegido, realmente es un sitio muy
apropiado.
—¿Sí?
—Sí, señor. Primero le tiraron con postas y después lo dieron lo menos
veinte navajazos.
—¡Pues lo debieron dejar bueno!
—Sí, señor, lo dejaron muerto. El muerto era uno de Sotoca.
—¿Y el que lo mató?
—Eso no se sabe, ¡cualquiera lo sabe!
Un nido de avispas zumba en el hueco de un árbol.
—Al muerto le llevaron los cuartos y le cortaron las orejas.
—No está mal.
—Pues no sé, según cómo se mire. Antes era costumbre, según dicen.
—¿Y ahora?
—No, yo creo que ahora pasan ya menos cosas.

(Sentado a la sombra de los quejigos que flanquean el sendero, uno no puede  por menos que levantar la vista del libro y escudriñar la espesura a la  busca de algún bandolero homicida. El oído alerta a distinguir una pisada entre los crujidos de la maleza y el zumbar de los insectos. Pero nada... El sendero, hoy en día, es seguro. Media docena de veces me cruzo con pequeños grupos que caminan sudorosos en fila india por el SL-1, sendero local que en 5,6 km  une Trillo con las Tetas de Viana.) 
Tras la Fuente de la Calinda se caminan los montes de las Acacias, unos
cerrillos bajos que van a dar al llano del Olivar Hueco. A las faldas de las
Tetas de Viana hay unos prados de yerba tierna, verde, rodeados de zarzas
y de espinos. (El paisaje es realmente hermoso: las aulagas estallan en vivos amarillos, el romero azulea sus racimos de flores, florecillas anónimas iluminan el suelo con violetas y azules, y la hierba verde brilla con la humedad de la primavera)
—El atajo sigue todo por aquí, por la izquierda. Para subir a las Tetas
hay que salirse del atajo. La de allá tiene una escalera de madera hasta
arriba de todo; durante la guerra fue un observatorio. ¿Quiere usted que
subamos?
—No, no, por aquí vamos bien.
(Pues no sabía lo que perdía. Estoy seguro de que ganas le quedaron. En 1986, cuando publicó su "Nuevo viaje a la Alcarria" nos decribe el artificioso recurso de subirse a un globo para contemplar el paisaje desde las alturas, a falta de tan natural y bello mirador)

(Continuará)

jueves, 14 de abril de 2011

Juegos lectores 10. Greguerías

Las greguerías son unas sentencias ingeniosas, y en general breves que surgen de un choque casual entre el pensamiento y la realidad. El escritor Ramón Gómez de la Serna fue su creador. El propio Ramón la define esquemáticamente del siguiente modo:

 Humorismo + Met\acute{a}fora \longmapsto Greguer\acute{\iota}a

El efecto sorpresivo se obtiene a través de:
La asociación visual de dos imágenes: «La luna es el ojo de buey del barco de la noche».
La inversión de una relación lógica: «El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos».
La asociación libre de conceptos ligados: «El par de huevos que nos tomamos parece que son gemelos, y no son ni primos terceros».
La asociación libre de conceptos contrapuestos: «Lo más importante de la vida es no haber muerto».
 

Y ahora lo aplicamos a algo cercano y nuestro como el cole:

1. El color de "Los azules" viene de un roce del cielo, un día que se atracó de nubes y se sintió muy pesado.


2. El patio del cole era una clase grande donde no había profe.


3. Yo viví en Araganda del Rey hasta que un día me caí y entonces viví en Arganda del Lloré.

4 . Lo más importante del cole no es que me apruebe a mí, sino que yo le apruebe a él.

Juegos lectores 12: Letras y jeroglíficos.

Averigua estas poblaciones cercanas a nuestra localidad. Cada dibujo corresponde a una letra.
(Como buen descifrador sabrás que:
  •  las vocales son las letras más repetidas en un texto.
  • Sólo 3 letras pueden aparecer repetidas juntas en una palabra: RR,  LL y CC.
  • Busca los dibujos más comunes y vete probando con pueblos de alrededor...)

miércoles, 6 de abril de 2011

El hombre que plantaba árboles

"El hombre que plantaba árboles" es una breve novela, casi un cuento, del autor francés Jean Giono. Fue escrita alrededor de 1953, y es poco conocida en Francia, cosa curiosa, por la fama de los franceses de chauvinistas. El texto se pudo recuperar gracias a que, contrariamente a lo que sucedió en Francia, la historia ha fue ampliamente difundida en el mundo entero y ha sido traducida a trece idiomas. Lo que ha contribuido también a que se hayan hecho numerosas preguntas alrededor de la personalidad de Eleazar Bouffier y sobre de los bosques de Vergins. Si bien es cierto que el hombre que plantó los encinos es un simple producto de la imaginación del autor; es importante aclarar que efectivamente en ésta región se ha realizado un enorme esfuerzo de reforestación, sobretodo a partir de 1880. Cien mil hectáreas han sido reforestadas antes de la Primera Guerra Mundial, utilizando predominantemente pino negro de Austria y malezas de Europa. Estos bosques son actualmente bellísimos y han efectivamente transformado el paisaje y el régimen de las aguas de esta región.
    

Este libro apunta a la diana de objetivos de nuestra Semana Cultural. Los que lo nemos leído fuimos transportados a las inhóspitas tierras de Vergins anteriores a la primera  guerra mundial donde el protagonista conoce a un hombre singular: Eleazar Bouffier. La figura de esta persona, voluntariamente alejada de la sociedad, dedicada a la constante y tranquila labor de plantal árboles; nos hace sentir primero sorpresa, luego simpatía y finalmente admiración.

La descripción y la narración son muy hermosas. Os animo a que lo conozcáis y, si veis posibilidad, lo utilicéis en vuestas clases.

Aquí tenéis los enlaces necesarios:




Jesús Marcial Grande

domingo, 3 de abril de 2011

Técnicas creativas 17: "La resta fantástica" (Rodari)

Proponemos aquí una técnica que Rodari refiere en su capítulo 29 de su "Gramática de la fantasía": Historias para la mesa. Se trata de trabajar con la hipótesis de desaparición de objetos. El azúcar desaparece y el mundo se vuelve amargo por culpa del Mago Amargo. Desaparece el papel, el sol, los objetos cotidianos, la mesa, las casas...
Quitando objeto tras objeto, se llega a un mundo vacío, a un mundo de nada, como en el cuento de Rodarí
'El hombrecillo de nada"
Érase una vez un hombrecillo de nada. Tenía la nariz de nada, la boca de nada, iba vestido de nada y llevaba zapatos de nada. Se fue de viaje a una calle de nada que no iba a ninguna parte. Se encontró a un ratón de nada y le preguntó:
-¿No temes al gato?
-No, de veras -contestó el ratón de nada-, en este país de nada sólo hay gatos de nada, que tienen bigotes de nada y garras de nada. Además, yo respeto el queso. Me como sólo los agujeros. No saben a nada, pero son dulces.
-Me da vueltas la cabeza -dijo el hombrecillo de nada.
-Es una cabeza de nada: incluso si te das contra una pared no te hará daño.
Queriendo hacer la prueba, el hombrecillo de nada buscó una pared para golpearla con la cabeza; pero era una pared de nada, y como él había tomado demasiado impulso cayó del otro lado. Tampoco allá había nada de nada.
El hombrecillo de nada estaba tan cansado de toda aquella nada, que se durmió. Y mientras dormía soñó que era un hombrecillo de nada que iba por una calle de nada y se encontró con un ratón de nada, y él también se ponía a comer los agujeros del queso, y el ratón de nada tenía razón: no sabían en verdad a nada.

Ahora me permito fantasear un poco y aplicarlo a nuestro cole inventando un cuento:

En la semana del 11 de abril, en la biblioteca del colegio desaparecieron las enciclopedia. Los bibliotecarios muy asustados acudieron al director y se quejaron amargamente de que se dejaba la puerta abierta, la gente entraba y se llevaba libros sin permisos. Pusieron cerradura nueva pero al día siguiente desparecieron los grandes libros ilustrados. Los bibliotecarios se tiraban de los pelos porque eran libros preciosísimos y caros. Al día siguiente, cuando volvieron a entrar en la biblioteca, toda la colección de cómics había desaparecido. Así fueron desapareciendo sucesivamente las novelas, los cuentos, las revistas... Los profesores  tuvieron que aprender de memoria a toda prisa el contenido de los libros antes de que desaparecieran. Pasaban las noches memorizando. La biblioteca quedó vacía como un piso recién comprado. Los niños se acostumbraron a no ir allí y a conformarse con leer en su casa. Peo en su casa empezó a pasar lo mismo. Unos días después en el cole, empezaron a  desaparecer las pizarras. Luego los carteles de los pasillos. El profesor Álex tuvo que hacer fotos rápidamente de todos antes de que desaparecieran. A continuación las letras de los ordenadores, las pizarras digitales, los papeles... El secretario no daba a basto a grabar en el disco duro todos los datos y la fotocopiadora echaba humo de tantos folios fotocopiados.  Y por último desaparecieron los  bolis, los lápices, las pinturas... Los niños no tenían con qué escribir y los profes les contestaban enfadados: 
-¡Pues escribe con el dedo!. Pero uno que lo intentó se hizo una herida y entonces se asustaron y pensaron que lo mejor era no escribir nada. Las clases serían habladas nada más. 
Entonces empezaron a desaparecer las palabras. A la semana quedaban tan pocas que sólo se podía decir: "mamá pis" y "tero pan". Y finalmente también desaparecieron. Por gestos los niños se acusaban señalando con los dedos, encogiéndose de hombros y diciendo "mmmm.." 
 Entonces un sagaz inventor tuvo una idea. Inventó un móvil de última generación que se colocaba en la cabeza como un casco. Resulta que utilizaba una tecnología 3G capaz de conectar las mentes de todo el mundo. Así  podían comunicarse las ideas, los pensamientos, las imágenes... ¡Aquello parecía muy divertido! Pero los comerciantes empezaron a cobrar muchísimo dinero por su invento y la gente no podía pagarlo. Sólo unos poquitos que eran muy ricos y eso no era justo.
Así que, cuando la peste bibliófaga que asoló los colegios pasó al cabo de unos meses, los niños y los profesores tuvieron que inventar un nuevo lenguaje con palabras nuevas, con letras inventadas y libros diferentes.  
¡Y aquello sí que era realmente divertido porque decidieron llamar al oro "caca" y al hipopótamo "minimosqui" y al malvado "pedorreta"! Cosntruyeron un abecedario cuyas letras eran preciosos dibujos:  sol, luna,  corazón, flor, piruleta, mariposa... Y los libros se escribieron a partir de entonces en las hojas de los árboles. La biblioteca entonces se convirtió en un hermoso bosque donde cada árbol contaba en sus hojas un hermoso cuento.
(La historia, así salida de un tirón y con la imaginación al viento tiene su encanto. Sin saber muy bien cómo he llegado a un final que es síntesis de los dos temas que focalizan nuestra Semana del Libro: Rodari (la literatura infantil) y el año Internacional de los bosques.)   

Técnicas creativas 16: "Las matemáticas de las historias" (Rodari)


Los cuentos también sirven a los niños para desarrollar la capacidad lógica. Así, el patito feo es una historia de un elemento que está dentro de un grupo equivocado, cuando en realidad pertenece a otro grupo (exclusión-inclusión de conjuntos). El niño, por ejemplo, al responderse a la pregunta ¿quién soy yo? descubre que es hijo, nieto, hermano, amigo, peatón, ciclista, lector, escolar, futbolista..., explora todos los conjuntos de que forma parte, sus múltiples vínculos con el mundo (intersección de conjuntos). La operación fundamental que realiza es de origen lógico. Para comprender la reversibilidad de los hechos, pueden servir operaciones de los cuentos como transformar a un hombre en ratón y de nuevo en hombre.
Una historia de un hombre que para ir a la Plaza de la Catedral debe coger primero el autobús número 3 y luego el número 1 e imagina que cogiendo el número 4 se ahorra un billete, le ayuda a distinguir entre adiciones correctas y adiciones imposibles.
Las relaciones alto-bajo, grande-pequeño, delgado-gordo... también pueden trabajarse. Así, la historia de un pequeño hipopótamo y de un gran moscón que se reía de él porque era pequeño. Se pueden imaginar viajes hacia lo más pequeño o hacia lo más grande. Siempre hay un personaje más pequeño que el diminuto personaje (relatividad de conceptos). También la historia de una señora gorda más gorda que otra señora, que se desespera porque está gorda. Con poco-mucho, un señor tenía 30 coches y la gente decía ¡cuántos coches!, pero aquel señor tenían también 30 pelos y la gente decía ¡qué pocos pelos!

Me recuerdo cuando niño hablando de nuestras canicas en nuestro viejo Barrio Gimeno de Burgos:
- Yo tengo muchas.
- Yo tengo más.
- Pues yo más aún.
- Tengo mil.
- Yo cien mil.
- Y yo un millón.
- Y yo la bola infinita. (Y la discusión se acababa aquí)
Y es que el concepto de infinito como lo más inabarcable y la superación de cualquier cifra concreta ya estaba en germen en nuestras cabecitas.

Me viene a la memoria una versión del título clásico"La guerra de los animales" en el que, al final, un ejambre de abejas o mosquitos ganan la batalla a animales mucho más grandes y poderosos (sumatorio de muchos).

Para Rodari la construcción de cuentos con contenidos matemáticos  no difiere de otras que ya hemos ilustrado, aquí y allí. Si un personaje se llama «señor Alto», tiene en el nombre su destino, en su naturaleza tiene sus aventuras y sus desgracias. Representará una cierta unidad de medición, un punto de vista sobre el mundo, con sus ventajas y desventajas: lo verá todo desde más arriba que los demás, pero tendrá problemas para entrar en lugares bajitos... Se prestará a hacer de símbolo, como cualquier otro juguete, cualquier otro personaje. En el camino podrá perder sus orígenes matemáticos y adquirirá otros significados: y entonces será necesario seguirlo hasta donde llegue, sin aprisionarlo en un esquema de voluntad e intelecto.

Técnicas creativas 15: "Historias para reir" (Rodari)

La posibilidad más simple de inventar historias cómicas nace de la explotación del error. Para los pequeños, las primeras historias serán gestuales (ponerse los zapatos en las manos). Un ejemplo sería el cuento del perro que no sabe ladrar y cree que le puede enseñar un gato y le enseña a maullar, una vaca a mugir...
Otra posibilidad será crear personajes equivocados con nombres bufos. Ejemplo: El señor Cacerolo vive en un pueblo llamado Olluela.
También se obtienen efectos cómicos por medio de la sorpresa, utilizando dichos comunes, como "estamos rotos de cansancio" (estamos hechos pedacitos), "vemos las estrellas" (un rey al que le gustaba ver las estrellas durante todo el tiempo y el médico le aconseja martillazos en la cabeza, pero prefiere que sea el astrónomo de palacio el que reciba el martillazo y se las describa, el astrónomo se escapa y el rey instala la corte en un jeep y cada día da la vuelta a la tierra para que siempre sea de noche).
Otra posibilidad es introducir un personaje banal en un contexto extraordinario o a la inversa, un personaje extraordinario en un contexto banal. Este mecanismo suelen utilizarlo los niños para "desacralizar" las diversas formas de autoridad (meter al maestro en la jaula de un zoo, los fantasmas en el cubo de la basura...)
También se puede "cosificar" personas. Ejemplo: El tío Roberto trabaja en un guardarropa de un restaurante de perchero. El señor Rigoberto trabaja de mesa de despacho. La risa inicialmente cruel deja lugar, poco a poco. a una sensación de inquietud. La situación es cómica, pero comprenden que es también injusta.

Pensando en nuestro cole se me ocurre la historia de Benjaminillo,  un alumno que no hace más que portarse mal en un cole que se llama San Juan Bautizo y que, como castigo, es obligado a ser el director del cole en adelante. Podemos imaginarle recibiendo de golpe quejas de todo el mundo, rellenando montañas de papeles más altos que él en secretaría, recibiendo a padres enormes como gigantes enfadados  ante su escritorio,  inaugurando nuevos coles con aburridísimos políticos, asistiendo a larguísimas reuniones, vistiendo incómodos trajes con chaqueta y pisando continuamente su corbata sin querer...

Técnicas creativas 14. "Fábulas en clave obligatoria" (Rodari)

Se trata de variar los cuentos dándoles una modulación diferente. En estas historias, se cambiarán las categorías de tiempo y espacio.
Ejemplo:
  • El flautista de Hamelín, ambientada en el Madrid actual, pero estará invadido, no por ratas, sino por coches.
  • Cenicienta en clave interplanetaria.
Vamos a proponer uno con espacio, tiempo y personajes familiares:
 

Selhan y Gerlet, hijos de unos pobres inmigrantes,  son abandonadas en la Dehesa de Arganda por sus padres,  que no pueden darles de comer. No conocen el camino de vuelta y deciden internarse entre los bosques de encinas y pinos. Shelan lleva un paquete de harina que le han dejado y va dejando un reguerito de polvo de harina para no perderse, pero esa tarde se levanta el viento y la dispersa. Se han perdido... El cuento puede continuar encontrando parajes que nos son familiares ¿qué tal una noche en "El último parque" (Cementerio de perros y mascotas próximo al parque de la Dehesa)? ¿Y el encuentro de alguno de los chalets cercanos a la mítica Fuente del Valle? (Ideal para brujas modernas)...

Técnicas creativas 13: "Cartas en cartulina" (Rodari)

Se escogen figuras e imágenes de distintas revistas y se pegan en cartulinas. Se van sacando las cartulinas e inventando una historia tomando como marco de referencia la irnagen de la cartulina. Cada carta se relacionará con la precedente.
También, cada alumno puede ir ilustrando el episodio que le toque (con un dibujo o collage) y obtendremos, además de la historia, un panel ilustrado por todos. Para sacar aún más partido, cada niño puede representar la carta que le tocó.

Se trata de un juego, que además de cretivo, resulta  muy útil, por ejemplo, en las sesiones de logopedia donde las lotos de palabras con alguna dificultad son materiales ya explotados hasta la saciedad y no motivan a los niños. Plantearles un cuento en base a estas imagenes les llama la atención y permite que digan infinidad de veces las palabras objetivo de la práctica. Veamos un ejemplo con el loto de la RR (utilizado decena de veces por mí mismo en las clases)
Previamente barajadas las imágenes al azar de la loto de la RR dibujadas por Marc Monfort muestran estas serie. El alumno va levantando las cartas una a una y va construyendo la historia. Si hay varios alumnos han de respetar el argumento desarrollado anteriormente y añader el elemento nuevo que imagine.

Una rueda bajaba rodando sóla por una colina. Se le había escapado al viejo carro del tío Roque que se había roto en el camino que pasaba por la cima.
La rueda llegó al río y penetró en él. Produjo un gran chapuzón. 
El Rey, que se estaba bañando en el río, se asustó y se enfadó muchísimo. ¡Voy a encarcelar al tío Roque porque no sabe sujetar las ruedas de su carro!
Y se fue a jugar su partidita de tenis con el Conde de Raquetonia.
Las ranas del río, mientras tanto, habían visto la rueda en el fondo. Dijeron:
- ¡Qué objeto más divertido! ¿De quién será? 
Entonces oyeron por la radio la historia de la rueda que se desprendió y del encarcelamiento del tío Roque. Decidieron visitar la corte y pedir audiencia al Rey para que perdonara a su súbdito.
El perro del tío Roque se encargó de llevarlas montadas en su lomo hasta el castillo del Rey.
Tuvieron que ponerse un traje elegante para la audiencia. Era obligatorio el uso de un gorro rojo con una borla blanca: ¡Normas del palacio!
Allí hablaron con el Rey, que se divirtió mucho con su historia. Decidió perdonar al tío Roque y mandó arreglar su carro. El tío Roque se sintió muy agradecido a las ranas y, de vez en cuando, cuando pasa por el estanque caza algunas moscas y se las da para que almuercen.