miércoles, 23 de febrero de 2011

Cuentos interactivos


Te aconsejamos esta página de cuentos donde tendrás acceso a una bonita colección de cuentos bellamente ilustrados que te introducen en la historia de manera interactiva. Están animados y tienen sonido. ¡Son geniales!

¡Y gracias al  profesor Don César por informarnos de esta dirección!

martes, 22 de febrero de 2011

23F para niños.

En este día tan señalado me animo a publicar un sencillo cómic realizado con stripgenerator en el que explico a los niños el 23 F. Un pequeño cuento... ¿o no tan cuento?
(Pincha en las imágenes para ampliar)


Jesús Marcial Grande 

martes, 15 de febrero de 2011

Convocatorias: Concursos de cuentos



Del 20/01/2011 al 22/04/2011
  • El objetivo de este concurso es estimular el interés por los temas de ciencia y el pensamiento científico entre los estudiantes de entre 4 y 18 años, y sus educadores; y  potenciar la creación de obras literarias o plásticas que traten la ciencia con imaginación y valor científico.
DESTINATARIOS Y CATEGORÍASA. Chicos y chicas de 4 a 8 años. Educación Infantil y primer ciclo de Primaria.
B. Chicos y chicas de 8 a 12 años. Ciclos medio y superior de Primaria.
C. Chicos y chicas de 12 a 16 años. Secundaria Obligatoria (ESO).
D. Chicos y chicas de 16 a 20 años. Bachillerato y ciclos formativos.
E. Chicos y chicas de centros de educación especial.
F. Docentes de todos los ciclos educativos.
Los alumnos pueden participar de forma individual o colectiva, en representación de su clase. Cada clase podrá presentar, como máximo, una obra. La convocatoria también va dirigida a educadores, maestros y profesores de centros a título individual. La modalidad es la narrativa en castellano.
CARACTERÍSTICAS DE LAS OBRAS• Los trabajos serán originales e inéditos.
• La extensión máxima es de 700 palabras (2 hojas DIN A4).
• Las categorías A y E podrán presentar la explicación del procedimiento en la elaboración del cuento y trabajo en el aula, e incluir dibujos originales.
• Los trabajos se presentarán sin firmar. Se identificarán con un título, un seudónimo y la categoría. En un sobre se incluirán los datos personales del autor o autores.

PREMIOSEl premio para cada categoría consistirá en:
• Tarjeta Amiga familiar anual de CosmoCaixa para todos los alumnos de la clase.
• Lote de libros de ciencia y material informático.
• Publicación del trabajo premiado en la web de la Obra Social "la Caixa".

ENVÍO DE TRABAJOS Y FECHALos trabajos (en papel o soporte informático) se deberán enviar por correo a CosmoCaixa a la atención del Área Educativa, C/ Pintor Velázquez s/n, 28100 Alcobendas  ANTES DEL 22 DE ABRIL DE 2011.
Más información: 91 484 52 74
Del 15/02/2011 al 23/04/2011
La Red de Bibliotecas de la Comunidad de Madrid convoca el 26º Concurso de cuentos con el objetivo de fomentar la escritura entre niños, jóvenes y adultos, y dar la oportunidad de una visibilidad a quienes se inician en ella.
CARACTERÍSTICAS DEL CONCURSO• El tema de los cuentos es libre.
• La extensión mínima será de una página tamaño A4 y máxima de seis páginas por una cara, escritos a máquina o letra muy clara.
• Los textos se presentarán por triplicado  y un solo relato por autor.
• En cada copia deberá ir escrito exclusivamente el título del cuento, la edad del participante y el sello de la Biblioteca donde se entrega.
• En un sobre aparte y cerrado, se adjuntará una hoja con todos los datos personales: nombre, edad, dirección, teléfono y título del cuento. En la parte exterior del sobre se indicará el título del cuento y la categoría.
CATEGORÍASa/ Hasta 7 años
b/ 8 a 11 años
c/ 12 a 14 años
d/ 15 a 20 años
e/ A partir de 21 años

PREMIOSHabrá 15 premios, 3 por cada una de las cinco categorías.
PLAZO DE PRESENTACIÓN Y ENVÍOLos originales se pueden presentar en cualquier biblioteca pública de la Comunidad de Madrid, en bibliobuses o en las bibliotecas de los Ayuntamientos de la Comunidad desde el 15 de febrero hasta el 23 de abril de 2011, ambos inclusive.
Para cualquier consulta se pueden dirigir a las Bibliotecas Públicas y Bibliobuses o al 012, teléfono de información de la Comunidad de Madrid.

domingo, 13 de febrero de 2011

Historia de una lenteja (4)

Y comienzo este nuevo capítulo molida a patadas, porque a mi querido Rubén no le gusta nada la informática (o al menos eso parece…), porque cada vez que me siento al ordenador me deja bien claro que tiene ganas de marcha y que eso de estar sentado y oyendo teclitas no le "mola".
Ahora, si se me ocurre hacer una visita a la cocina y de paso llenar la despensa barriguera con algún piscolabis, ¡se relaja y no da ruido, oye! Y es que luego me dice la doctora: "no se come por dos, señora", y yo le contesto : "eso se lo explica usted al niño".
Y es que el dicho está equivocado, no traen "un pan debajo del brazo", ¡lo que traen es una lima!
Y delicaditos que son, los niños, ya dentro de la barriga. No penséis que ahora no son precoces, que ya tienen sus preferencias. Con 6 mesecitos, al mío le encanta escuchar en la radio "kiss fm"; "los 40" le sacan de quicio; sobre todo si lo único que suena es Operación Triunfo, que yo no tengo nada en contra del programa, pero es que aburre oír la mismas canciones una y otra vez… y eso los niños lo saben, que no son tontos y saben distinguir.

En lo referente a la comunicación a través de la barriga de la madre, hay muchas cosas que aún desconocemos. Por ejemplo, es todo un misterio la forma que tienen de entender el ritmo y de comunicarse con la madre: si le doy un toquecito en el lado izquierdo, allá patada que arrea en ese costado, pero es que si me cambio al centro busca corresponder al golpe, no tanto cuando lo hago en el derecho.
Está claro que los niños están totalmente en contra de la guerra. Al menos los del cole me lo dejaron claro el otro día; empezaron a gritar de repente y sin sacar el tema: "No a la Guerra, Queremos Paz…". Ellos tienen claras sus ideas y siempre razonan todo con una lógica aplastante, de ahí que busquen soluciones ingeniosas y creativas a los problemas, al contrario que los adultos que no vemos casi nunca más allá de nuestras narices. Precisamente porque tenemos razonamientos muy reglados y obtusos, retorcidos más bien diría yo, de ahí que se nos atrofien las neuronas y no llegue la información al "celebro", como dicen esos "locos bajitos".
Y además nos movemos casi siempre por interés, lo que hace de nuestra vida una pura hipocresía llena de contradicciones. Los niños lo ven todo con los ojos de la sinceridad y del corazón, y todas las ideas que parten de ahí tienen un final feliz: ¡Os invito a comprobarlo!.
Otro descubrimiento de la comunicación bebé y mamá es el "hipo". A lo mejor alguno/a de vosotros/as ya lo sabíais, pero ya dentro de la tripa es habitual que los bebes a través de movimientos rítmicos( a diferencia de las patadas que vienen descompensadas) sufran lo que todos conocemos como "hipo".
Y la pobre madre a padecer esos toquecitos sin parar. Entre patadas que te despiertan de madrugada y las "hipadas", a parte de los deseos irremediables de vaciar la vejiga y ese globo terráqueo de barriga que se te pone… ¡Todo un número, vamos! ¡Esto sí que es "Operación Triunfo"!
Y continuando con los razonamientos lógicos de los niños/as, el otro día me dijo una niña (de 4 años, os recuerdo que esa es la edad que tienen los míos) que yo me iba a quedar sin ombligo cuando naciera Rubén. Y, ¿por qué?, dije yo con cara de susto.
Pues está claro; el bebé necesita un ombligo, ¿no? Todos nacemos con él, y si el cordón empieza en el ombligo del niño tiene que terminar en el de la mamá, por eso cuando se rompe la bolsa se me cae el botoncito, porque se lo dejo al niño para que viva, y luego a mí me crece de nuevo como los dientes y las uñas.
Me encantó esa idea de desprenderte de algo para que otro viva, ¿es así cómo funciona el mundo?
¡Pensemos en esta idea!
Y es que, como dije en el anterior capítulo, si escucháramos más a los niños en vez de a los políticos, otro gallo cantaría.
Y aquí termino este "rollazo" que os he metido. Espero que os guste. Gracias a la redacción de Aquímamá por dejarme publicarlo. Un besazo a todos. Mi bebé nació el 30 de Mayo de 2003. Ahora tiene casi 8 mesecitos y está para comérselo.

Historia de una lenteja (3)

El espejo, que no engaña, me dice: ¡que me estoy poniendo un poco gorda! (ya estoy de 5 meses). Aunque mis niños del cole aún dicen que no me han metido al bebé; deben de pensar que el embarazo es como una cesárea al revés: que te abren para introducirlo y luego otra vez para sacarlo. ¡Qué imaginación! Claro que, si tenemos en cuenta cómo sucede de verdad… Todo empieza por culpa de un bichito cabezón que debe recorrer en un tiempo récord un tubo para quedar atrapado en un moco que le facilitará la entrada a un habitáculo donde encontrará un huevo a punto de caducar. Agotado por la carrera, dicho espécimen debe perder la cabeza y renunciar a su cola por dicho huevo, y que además, una vez metido hasta los ojos, debe dividirse en muchos trozos, como si de una caja de quesitos se tratase, pero... ¡qué invento es éste! Realmente, la realidad supera a la ficción. Los niños llevan razón, su versión es más lógica.... y si les pregunto dónde hemos adquirido dicho bebé para introducir en mi barriga dirán: (nada de cigüeñas) Papá compra una semillita para bebés en "todo a 100" (ahora a 1 euro), porque las de los centros comerciales son más caras y, total, el fruto es el mismo: los bebés se hacen caca igual y el gasto en pañales es el mismo. Y mamá, si está de buen humor, aceptará la semilla que, una vez plantada, dará su fruto y será introducido en dicha barriga. Hay una forma más rápida de hacer crecer la semilla (pero conlleva algunos riesgos añadidos). Se trata del microondas, pero, claro, si te pasas de tiempo, el niño/a te puede salir negro o mulato dependiendo de los minutos, exactamente igual que las palomitas. Y en cuanto al sexo del bebé, los niños/as no entienden cómo sus papás hacen tantas conjeturas: "si es un niño... si es una niña... ¿Es que acaso no saben que si la semillita es AZUL es un NIÑO y si es ROSA es una NIÑA?, sólo tienen que pedirla. Otra cosa es que el chinito de la tienda no sepa distinguir los colores (en China "tolo" es "AMALILLO"), por lo que a veces no aciertan el sexo, y también porque MAMÁ quiere una cosa y PAPÁ otra... ¡ y así no hay quién pueda!
Y éstas son las lecciones que ellos me dan, que por muy disparatadas que parezcan tienen más lógica que la pura realidad y más sentido común que Bush y la dichosa guerra. Si escucháramos más a los niños/as, otro gallo cantaría... ¡Hasta pronto con otro capítulo!

Historia de una lenteja (2)

Y vuelvo con un nuevo capítulo de la "lenteja viajera", aunque aún no he ido a la "gine" y no sé que tamaño tiene. Por tanto, no sé decir en qué fase de legumbre se encuentra. Me han dicho que parecerá un muñequito de gominola (tipo osito), y me voy haciendo a la idea, estará para comérselo (nunca mejor dicho). El sexo no se verá seguramente, aunque si se trata de un osito de gominola, es normal. Los habréis comido alguna vez y nunca vienen con sus partes marcadas, algo totalmente injusto, por cierto: un osito debe tener un poco de gominola más que la osita, ¿o no? Y luego hay tamaños... Pero eso es otro tema.

El caso es que por ahora estoy llevando muy bien la situación embarazosa: no tengo vómitos, ni mareos, ni antojos, ni olfato de sabueso... Pero aún es pronto. Respecto a los vómitos, dicen que los tres primeros meses son los peores, y si ahora los paso bien, tengo muchas papeletas a mi favor para tener un embarazo "dabuty".

Ahora estoy en la fase de recoger información acerca de mi actual situación, que para mí, igual que para cualquier primeriza, es totalmente novedosa y desconocida, aunque apasionante a la vez. Por todos los cambios que conlleva, tanto físicos (aunque aún son mínimos, un poco abultadilla sí estoy) como psicológicos. Y, como decía, toda esta información la encuentro en las numerosas revistas con las que me he juntado. La verdad es que me empiezo a saturar de información, ¡un kit-kat no me vendría mal!

Y, por hoy, termino este capítulo.

Historia de una lenteja (1)


Una buena amiga mía, con la que compartí colegio hace algunos años, escribió (basándose en sus experiencias con los críos de EI y en la suya propia) una divertida historia sorbre las creencias de los niños ante la venida al mundo de un nuevo ser. No he podido evitar la tentación de pedirla permiso para publicarla. Aquí la tenéis, capítulo a capítulo. 
¡No os la perdáis! Lo que siente una mamá es apasionante y lo que piensa la cabecita de un niño sorprendente.

"Me parece una gran idea el poder compartir con el resto de cibernautas una experiencia tan bonita y tan especial en nuestra vida, como es la llegada de nuestro hijo.
La verdad es que cuando he pensado en contar la historia de nuestro bebé, no he sabido por donde empezar. Y es que, para que entendáis lo que se siente, y desde cuando empezamos realmente a vivir esta apasionante y nueva experiencia, debo remontarme unos meses atrás, concretamente, en el embarazo… Sí, ya sé que se trata de contar mi experiencia y no mis memorias por fascículos, y no pretendo aburriros con historias sacadas de las novelitas rosas para que saquéis el pañuelito moquero, ni tampoco que llaméis a los "lunis" para iros a la cama del aburrimiento. Es sólo compartir unos sentimientos que comenzaron, como os decía, en el embarazo, y que escribí en su momento y envié a mis amistades. Estos pequeños capítulos tuvieron tanto éxito que los guardé y, ahora, al ofrecerme la posibilidad de compartirlos, he pensado que a todas las que sois mamás, y a las que pronto lo serán, os podría gustar y que seguro que os sentiríais identificadas. A estos capítulos los titulé: "La historia de una lenteja". Allá van. ¡Espero que os gusten!"
Miriam Castro González
(CEIP Antonio de Nebrija. Alcalá de Henares) 


Capítulo I
Ese individu@ que crece en mi interior da poca guerra… A decir verdad no hace ruido y yo no tengo antojos por ahora, aunque no estarían mal unas fresas con nata en Noviembre, con las Nuevas Tecnologías cosas más raras se habrán visto.
Hoy he ido a la "gine" de nuevo y hemos visto el crecimiento de lo que podemos denominar como "lenteja". ¡El cambio ha sido increíble! No sólo el recipiente en que se alojaba ha aumentado de tamaño, es que ahora la lenteja es... ¡UNA HABICHUELA DE UN CM! (estoy de 7-8 semanas). Mi marido seguía pegado literalmente a la pantalla. Yo pregunté si habían empezado a crecer brazos y piernas, y la doctora me miró y dijo: "muy deprisa vas tú ¿no? Es un embrión y aún no se distinguen". Pero, a mí me horrorizaba escuchar la palabra: "deforme".
Ahora que... ¡el descubrimiento del corazón es una pasada! ¡SE VEÍA CÓMO LATÍA EN LA PANTALLA!: había un parpadeo justo en el centro del embrión (no-deforme ¿eh?). El caso es que se nos caía la baba como dos bobos. Cuando terminó, me dijo, como en los dibujos: "Esto no es todo amigos, el próximo día habrá más...". Y aquí termina el culebrón de hoy: "la lenteja que quiso ser habichuela y algo más...". Un título sugerente para una historia increíble contada a espectadores como vosotros. ¡Gracias por vuestro apoyo!

El Campo de Carbonilla: aventuras de un profe que primero fue niño

En el día en que se conmemora el 164 aniversario del nacimiento de Thomas Alva Edison acuden a mi memoria los recuerdos de su biografía, la imagen del libro maravillosos donde la leí y los experimentos que, desde mi infancia, me ha fascinado realizar con todos los materiales que tenía a mi alcance.

Llegué a conocer la vida de Thomas Edison a través de un libro grande y pesado "Grandes vidas, grandes hechos" que, editado por el Círculo de Lectores, recogía las biografías de inventores, escritores, científicos, exploradores, políticos... Fue el primer libro de más de 200 páginas, y bastante densas además, que leí. Y lo hice con interés y satisfacción. Me sirvió para aprender, para soñar y para respetar la ciencia y el esfuerzo que nos mostraban sus protagonistas: Arquímedes, Franklin, Wasington, Edison... sus vidas eran el espejo donde quería reflejarme.

La biografía de Edison me era especialmente apreciada porque representaba muchas de mis aspiraciones: los experimentos científicos, el riesgo, la fama, la riqueza, la aventura...

Por aquel entoncen, a mis 10 años, el Campo de Carbonilla proximo a Barrio Gimeno en la ciudad de Burgos era nuestro lugar de juegos. Se trataba de un enorme campo de futbol con sus dos porterías de tubos metálicos, pavimentado con carbonilla apisonada transportada desde algún tren de los que circulaban por la vía próxima. La tapia, derruida en varios puntos, permitía que nos coláramos y jugáramos libremente por allí varias pandillas de crios. Fue el escenario de míticas dreas (peleas a pedradas) entre pandillas rivales que, casi siempre acababan con alguno de nosotros descalabrado chorreando sangre y llevado apresuradamente a casa. Otras veces explorábamos sus rincones, incluso hacíamos pequeñas excavaciones en lugares secretos donde la posibilidad de hallar balas y casquillos estaba probada (contaban que el lugar había sido un campo de tiro durante la guerra civil). Se encontraban muchos proyectiles e incluso alguna bala completa con su cartucho. Uno de esos cartuchos (botín de la pandilla de mi hermano Javi) fue objeto de "desactivación" en el portal de casa. Golpeándolo con una piedra terminó por estallar causando un susto mayúsculo en los jóvenes artificieros y en la comunidad de vecinos.
El campo de las pilas, era un solar anexo, que tenía amontonadas gigantescas pilas (a modo de fregaderos) en vertical, como fichas de dominó,  y con una altura como de dos hombres. Era un lugar sin puertas  tan solo tapiado. Algunas veces discutíamos sobre cómo meterían las pilas allí y elaborábamos teorías inverosímiles que incluían gruas gigantescas, helicópteros y naves espaciales. Fue lugar de reuniones secretas, peleas memorables, conjuros y, algún que otro encuentro peligroso. También fue el campo de pruebas del cohete casero que fabriqué con la pólvora extraída de un cohete sin estallar de una de las sesiones de fuegos artificiales que se celebraban a orillas del río Arlanzón. Lo recuperé del agua completamente empapado, pero en perfecto estado. Lo sequé. Extraje la pólvora con cuidado y monté un artilugio con un tubo de pastillas de aluminio vacío. Era un artefacto sin mecha. La idea era hacerlo estallar con el calor de la llama de una vela. Para evitar que lo hiciera en nuestras narices habíamos montado una tablilla sujeta a un taco con un clavo a modo de eje. En el otro extremo atamos un hilo y pegamos la vela por su base. Cuando todos estuvimos a buen recaudo tras las pilas tiramos del hilo hasta que la vela quedó justo bajo el tubo. Después de un tiempo que nos pareció eterno (y cuando estábamos a punto de salir) el cilindro estalló. La explosión se oyó en todo el barrio y preocupó a muchos vecinos que llamaron a la policía. Nosotros, temblando aún de miedo, pero excitados por el éxito, esperamos tras las pilas más de un minuto antes de asomarnos y  examinar  el lugar encontrando diminutos fragmentos de alumnio esparcidos por todo el recinto.
En aquellos años estaban de moda las bombas de potasa. Álguien nos enseñó que se podía producir una pequeña explosión amontonando una pequeña cantidad de potasa y azufre, colocando una piedra plana encima y pisándolo con fuerza. Gastamos la propina de muchos domingos en acudir a las droguerías a comprar los componentes de nuestras bombas particulares (curiosamene estaban a la venta libremente).

La construcción de tirachinas, arma indispensable del equipamiento de cualquier mozalbete del barrio, cosntituía una industria muy desarrollada. Primero había que realizar una minuciosa incursión exploración por la orilla del rio, donde crecían los mejores árboles. Provistos de navajas buscábamos las mejores horquillas que luego había que recortar, descortezar y dotar de muescas y ornamentos (el tirachinas se  personalizaba). Después tenías que contactar con los amigos que tuvieran acceso a algún taller o cuyo padre guardara las cámaras de los neumáticos de camión que utilizábamos como gomas. También había que hacerse con tramilla y atar las gomas con fuerza. La badana se conseguía de algún trozo de cuero. Una vez realizado se imponía el afinamiento y la práctica de muchas horas sobre blancos lejanos para hacerse con dominio del aparato que se convertía así en un arma poderosa de precisión asombrosa.
Pero el colmo de la tecnología armamentística infantil era un producto "de importación". Se trataba de las escopetas de aire comprimido que disparaban perdigones (recuerdo que los había de varias clases siendo los mejores los de copa). Algunas pandillas de niños mayores disponían de una y, abusando no sólo de su tamaño y edad sino de su poder armamentístico, nos perseguían y amenazaban con aquellas armas terroríficas. En nuestro Campo de Carbonilla habían una edificación en ruinas que disponía de varios sótanos. En uno de ellos nos refugiábamos en ocasiones cuando nos perseguían disparándo perdigones que rebotaban en las paredes con chasquidos amenazadores. Inexplicablemente no recuerdo como pudo ser pero ya mayor, a los 30 años, una radiografía descubrió por casualidad en mi brazo izquierdo a la altura del codo un perdigón de aquellos incrustado en allí desde entonces. Hubo que ocurrir en uno de esas refriegas pues otros perdigonazos recibidos fueron de sal y esa se disuelve.
Los perdigonazos de sal era la forma de recibirnos que tenían los dueños de las huertas, no muy lejanas al Campo de Carbonilla, a las que acudíamos (casi siempre de noche) más por la emoción de la aventura que por las peras y manzanas que obteníamos. Los mejores huertos estaban cercados con altas tapias. Nos llevaba un buen rato subirlas ayudándonos unos a otros hasta superar el borde y caer al otro lado de un salto que, a más de uno, le torció el tobillo dejándolo baldado una temporada. En una ocasión fuimos sorprendidos por el dueño que, a grandes voces y provisto de su escopeta, nos disparaba al trasero con sus predigones; esos perdigones de sal que, si te acertaban, te producían un escozor insoportable. Corrimos como posesos hasta el pie de la tapia y, sin podernos explicar cómo,  trepamos como gatos y sin ayuda hasta pasar al otro lado. Tras la tapia, comprobamos sorprendidos la hazaña y salimos escopetados por los prados contiguos sin mirar atrás donde se escuchaban aún las imprecaciones del dueño tras el muro.

En una esquina del Campo de Carbonilla había una casa en ruinas. Mantenía el tejado, las paredes exteriores y la fachada, pero en su interior habían desaparecido la mayoría de los suelos del piso superior y algunas paredes se habían desplomado. Las escaleras estaban a punto de hundirse. Era un lugar de juegos increíble. Hacíamos equilibrios entre las vigas, caminábamos escuchado el crujido de los cascotes y buscábamos tesoros entre las estancias derruídas. La plantas baja tenía unas escaleras colmatadas de escombros que, antaño, daban paso al sótano del edificio. Mi pandilla logró habilitar un pequeño boquete por el que descendíamos al subsuelo que, pese estar medio en ruinas, dejaba espacio suficiente para reuniones y almacén de tesoros y botines. Allí montamos un pequeño laboratorio con objetos inverosómiles. Asaltando vertederos ilegales y buscando por los solares del barrio encontramos todo un lote de desechos de una clínica veterinaria: grandes jeringas con sus agujas, gomas y tubos, frascos,  redomas... cargamos con todo ello y montamos un laboratorio científico en regla donde hacíamos importantes experimentos: creábamos nuestro propio Franquesnstein, inventábamos pócimas de superpoderes...
El descubrimiento por pandillas enemigas de nuestro particular refugio hizo que un día apareciera todo destrozado y revuelto. Fue el fin de nuestro particular laboratorio.

Tras la tapia del Campo de Pilas discurría la vía del tren. Era también uno de los lugares preferidos para investigar. Dejábamos monedas de peseta sobre la vía y, tras pasar el tren, obteníamos una chapa brillante y aplastada que doblaba su supreficie... Escuchábamos el vibrar de las vías cuando se acercaba un convoy (esto lo habíamos aprendido de las películas de indios). Notábamos la corriente de aire que se formaba en el túnel cuando pasaba la hilera de vagones uno tras otro con un ruido ensordecedor...

El tren discurría entre dos tapias. Pasada la tapia opuesta se extendía una estrecha franja emparedada por la que discurría un riachuelo de aguas residuales sin canalizar. El agua estaba sucia y maloliente, pero en los dos o tres metros de orilla a cada lado crecía un vegetación lujuriosa que, para nosotros, era la más impenetrable selva que podíamos imaginar. Aquellos cien metros del arroyo, empotrado entre tapias, solitario y fértil imponía una atracción irresistible. Era lugar de ensoñaciones, exploraciones y juegos. Tan sólo la posibilidad, muy real, de que apareciera alguna pandilla violenta (había muchas en aquel entonces) encogía de vez en cuando el corazón de aquellos exploradores del Orinoco. Algunas veces, desde lo alto de una de las tapias compartida con un manicomio cercano, observábamos perturbados como algún grupo de dementes tomaba el sol en el patio contiguo.

Esta regresión a la curiosidad de la infancia me mueve a publicar este artículo. Todos los niños tienen algo de científicos. Es una actitud ante la vida. Que la imaginación y el trabajo (los dos ingredientes de la ciencia) hagan brillar de vez en cuando en nuestra cabecita la idea (se encienda una bombillinta de Edison) de alguna invención  extraordinaria.
Jesús Marcial Grande

martes, 8 de febrero de 2011

Aniversario del nacimiento de Julio Verne



Jules Gabriel Verne (Nantes, 8 de febrero de 1828 – Amiens, 24 de marzo de 1905), conocido en los países de lengua española como Julio Verne, fue un escritor francés de novelas de aventuras. Es considerado junto a H. G. Wells uno de los padres de la ciencia ficción. Es el segundo autor más traducido de todos los tiempos, después de Agatha Christie, con 4185 traducciones. Algunas de sus obras han sido adaptadas al cine. Predijo con gran exactitud en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales. Fue condecorado con la Legión de Honor por sus aportes a la educación y a la ciencia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Verne

Tal día como hoy, hace 183 años, nació Julio Verne, uno de los autores más populares de nuestra juventud. Numerosos son los recuerdos de este interesante autor que nos regaló muchas de las mejores horas de nuesta juventud. Series de dibujos, colecciones de cromos, películas, iconos de todo beben de la inspiración de este creador de relatos de  ciencia ficción. 
A nuestros 15 años, ya habíamos leído muchos de sus 60 viajes extraordinarios (Novelas vehiculadas por un viaje exótico): Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Los hijos del Capitán Grand, 20.000 leguas de viaje submarino, La Isla Misteriosa, La vuelta al mundo en 80 días, Miguel Strogoff el correo del Zar...
Conservo muchos de sus libros, todos en ediciones económicas y  papel barato. Las releo de vez en cuando. Aún me sorprendo con sus previsiones de visionario genial (pero muy documentado: pasó la mayor parte de su vida en las bibliotecas). Todos tenemos asociado en nuestra mente la palabra submarino al barroco diseño de su Nautilus. Muchos reflexionamos sobre el primer cohete y satélite lunar en la premonitoria novela "De la Tierra a la Luna". Algunos (los que llegamos a leer "Robur, el conquistador") imaginamos un portentoso helicóptero en la figura de un yate con grandes hélices en los mástiles.  Personalmente aprendí muchísimos cosas de sus aventuras: cómo  hacer fuego con el cristal abombado de la esfera de un reloj, cómo  fabricar ácido sulfúrico o pólvora con elementos nativos, un montón de datos sobre minerología y el mesozóico... Verne era un erudito y sus novelas constituían una forma maravillosa de aprender.  

Sirva hoy este  pequeño artículo como homenaje a este prolífico autor cuya vida (al igual que Stevenson) transcurrió en el cerrado mundo de una larga enfermedad. Cosntreñido casi siempre al reducido espacio de su ciudad de residencia logró evadirse ayudado de la biblioteca y su imaginación a fantásticos universos que nos regaló a todos en sus novelas. 
Jesús Marcial Grande

sábado, 5 de febrero de 2011

Irás al infierno (CÓMIC)

Os presentamos un cómic creado por Sergio Ballesteros de 3º de EP. Es un niño atendido por el servicio SAED del cole (Atención domiciliaria).
Viernes, 4 de febrero de 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

Crear cuentos con StoryJumper

Miriam, una gran amiga (hablaremos más de ella en adelante), me ha recomendado esta página donde se accede a un sencillo programa en línea para crear vistosos cuentos infantiles...

En algo más de media hora he creado este (de prueba) para explorar su funcionamiento.
Os animo a conocerlo y crear bonitos cuentos y ¡Por supuesto, os los publicaremos con mucho gusto! Si tenéis alguna duda poneros en contacto conmigo. (Podéis dejar un comentario y os localizo).

El bilbliotecario Jesús.