domingo, 3 de abril de 2011

Técnicas creativas 13: "Cartas en cartulina" (Rodari)

Se escogen figuras e imágenes de distintas revistas y se pegan en cartulinas. Se van sacando las cartulinas e inventando una historia tomando como marco de referencia la irnagen de la cartulina. Cada carta se relacionará con la precedente.
También, cada alumno puede ir ilustrando el episodio que le toque (con un dibujo o collage) y obtendremos, además de la historia, un panel ilustrado por todos. Para sacar aún más partido, cada niño puede representar la carta que le tocó.

Se trata de un juego, que además de cretivo, resulta  muy útil, por ejemplo, en las sesiones de logopedia donde las lotos de palabras con alguna dificultad son materiales ya explotados hasta la saciedad y no motivan a los niños. Plantearles un cuento en base a estas imagenes les llama la atención y permite que digan infinidad de veces las palabras objetivo de la práctica. Veamos un ejemplo con el loto de la RR (utilizado decena de veces por mí mismo en las clases)
Previamente barajadas las imágenes al azar de la loto de la RR dibujadas por Marc Monfort muestran estas serie. El alumno va levantando las cartas una a una y va construyendo la historia. Si hay varios alumnos han de respetar el argumento desarrollado anteriormente y añader el elemento nuevo que imagine.

Una rueda bajaba rodando sóla por una colina. Se le había escapado al viejo carro del tío Roque que se había roto en el camino que pasaba por la cima.
La rueda llegó al río y penetró en él. Produjo un gran chapuzón. 
El Rey, que se estaba bañando en el río, se asustó y se enfadó muchísimo. ¡Voy a encarcelar al tío Roque porque no sabe sujetar las ruedas de su carro!
Y se fue a jugar su partidita de tenis con el Conde de Raquetonia.
Las ranas del río, mientras tanto, habían visto la rueda en el fondo. Dijeron:
- ¡Qué objeto más divertido! ¿De quién será? 
Entonces oyeron por la radio la historia de la rueda que se desprendió y del encarcelamiento del tío Roque. Decidieron visitar la corte y pedir audiencia al Rey para que perdonara a su súbdito.
El perro del tío Roque se encargó de llevarlas montadas en su lomo hasta el castillo del Rey.
Tuvieron que ponerse un traje elegante para la audiencia. Era obligatorio el uso de un gorro rojo con una borla blanca: ¡Normas del palacio!
Allí hablaron con el Rey, que se divirtió mucho con su historia. Decidió perdonar al tío Roque y mandó arreglar su carro. El tío Roque se sintió muy agradecido a las ranas y, de vez en cuando, cuando pasa por el estanque caza algunas moscas y se las da para que almuercen.

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