domingo, 13 de febrero de 2011

Historia de una lenteja (2)

Y vuelvo con un nuevo capítulo de la "lenteja viajera", aunque aún no he ido a la "gine" y no sé que tamaño tiene. Por tanto, no sé decir en qué fase de legumbre se encuentra. Me han dicho que parecerá un muñequito de gominola (tipo osito), y me voy haciendo a la idea, estará para comérselo (nunca mejor dicho). El sexo no se verá seguramente, aunque si se trata de un osito de gominola, es normal. Los habréis comido alguna vez y nunca vienen con sus partes marcadas, algo totalmente injusto, por cierto: un osito debe tener un poco de gominola más que la osita, ¿o no? Y luego hay tamaños... Pero eso es otro tema.

El caso es que por ahora estoy llevando muy bien la situación embarazosa: no tengo vómitos, ni mareos, ni antojos, ni olfato de sabueso... Pero aún es pronto. Respecto a los vómitos, dicen que los tres primeros meses son los peores, y si ahora los paso bien, tengo muchas papeletas a mi favor para tener un embarazo "dabuty".

Ahora estoy en la fase de recoger información acerca de mi actual situación, que para mí, igual que para cualquier primeriza, es totalmente novedosa y desconocida, aunque apasionante a la vez. Por todos los cambios que conlleva, tanto físicos (aunque aún son mínimos, un poco abultadilla sí estoy) como psicológicos. Y, como decía, toda esta información la encuentro en las numerosas revistas con las que me he juntado. La verdad es que me empiezo a saturar de información, ¡un kit-kat no me vendría mal!

Y, por hoy, termino este capítulo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario