domingo, 24 de octubre de 2010

Historia de una biblioteca

Así era nuestra antigua biblioteca. (Pincha para ver la panorámica)
Nuestra biblioteca ha estado muy enferma. Grietas en sus muros, paredes que se desploman... Tuvieron que venir los "médicos" del ayuntamiento a curar esas heridas y remendar la vieja piel que la cubre. Después de la cura la han dado el alta, pero ha dejado secuelas. Ahora sólo podemos utilizar la midad de la sala. Dividida con plásticos como en la planta de aislados de un hospital, una parte ya se recupera a marchas forzadas. En la otra duermen aún docenas de cajas con libros a la espera de ser catalogados y ordenados en sus estanterías. Cuando tenemos algún rato un grupo de profesores acudimos allí e intentamos poner orden en los 7000 fondos que tiene almacenados. Poco a poco lo vamos consiguiendo. A veces viene a ayudarnos alguna madre o algún grupo de alumnos colabora en el etiquetado,pero ¡Dios mío!, qué largo es todo este proceso.

Ahora vamos a marchas forzadas. Hemos catalogado ya 4.700 de esos fondos. Nos falta etiquetar, plastificar las etiquetas, preparar las carpetillas, sellar, colocar en las estanterías... muchos trabajos para los cuales cualquier ayuda será bienvenida.

En todo este proceso pasan por nuestras manos todos los libros. Vemos con pena como auténticas maravillas de la lectura, libros preciosos cuya lectura recordamos con placer, están en pésimas condiciones. Algunos los intentamos arreglar. Otros hemos de expurgarlos. Suspiramos por tener unos fondos interesantes y actuales. ¡Pero los libros son carísimos!. Algunos padres y maestros han contribuído a los fondos mediante donaciones particulares. Hay que agradecer a Antonio Ventura la donación de muchos libros muy interesanes (muchos de ellos con dedicatoria autógrafa del propio autor).

Todo esto mientras recibimos cada lunes y miércoles a un buen grupo de niños (cada día más) que acuden ansiosos a por su libro. Hata 4 profesores nos juntamos a veces para "dar a basto" con ese préstamos que intentan tramitar con prisa (es la hora de comer). ¡Paciencia!, poco a poco se irá agilizando este trámite.

Susurramos unas palabras al oído de estos niños curisosos: "¡Este te va a gustar, ya lo verás...!",  "Trátalo bien, está nuevo", "No te olvides de devolverlo: tienes 14 días"... pero a veces observamos como, con las prisas, torturan su lomo hasta descoyuntarlo y vuelan las hojas al romperse el fino hilo que la sujeta. Día a día esperamos que devuelvan ese libro que lleva meses, incluso años, sobre la estantería de las casas indicando con su lomo etiquetado que "está en hogar ajeno".

Poco a poco vamos construyendo la biblioteca. No es trabajo de días, semanas o meses: es labor de años. Y de mucha gente implicada. Cuando inauguremos el nuevo colegio y una magnífica sala acoja la nueva biblioteca sonreiremos orgullosos y satisfechos: Habremos contribuído con nuestro granito de arena a uno de los recursos más importantes de un centro escolar.
Jesús Marcial Grande 

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